
Antes de empezar quiero hacer un inciso. Este blog no es de cine ni de musica ni de comida. Este es un blog sobre como afecta a mis sentidos lo que veo, oigo o paladeo. No me meteré en temas técnicos ni críticos ni cinematográficos, sino que me retrotraigo a la historia de como llegaron a mi y a las sensaciones que me dieron.
En el comienzo de los años 90 yo estudiaba psicología en la Universidad de Granada tras haber salido asqueado de la Facultad De Farmacia. Allí conocí un chico con el que he tenido relación hasta hace 3 años, ya que las cosas poco a poco se fueron enfriando. Mi amigo tenía gustos muy similares e hicimos pronto buenas migas. El, por entonces, tenía canal plus en casa y cuando yo me compré un video, el se dedicaba a grabarme películas que me recomendaba o que yo le solicitaba.
Por entonces estaba, gracias a la segunda cadena, conociendo de manera extensa el cine oriental. Películas como "La Gran Parada", "Sorgo Rojo", "La semilla de Crisantemo" y muchas más títulos que no me vienen a la cabeza fueron ávidamente engullidos por mí madrugada tras madrugada.
Mi amigo me dijo que iban a emitir en canal plus un ciclo de cine oriental.
En particular recuerdo dos películas: "Una historia china de fantasmas" y "The killer".
Era la primera vez que veía en pantalla a Chow-Yun-Fat. El carisma del actor me atrapó de inmediato.
No tenía ni idea de quien era Johw Woo (director) , ni zorra de quien era Tsui Hark (productor), pero me juré que eran nombres que no iba a olvidar.
La copia de la película está mal conservada (incluso en su edición de dvd), la edición algo chapucera, sobre todo con la banda sonora, la historia puede ser algo manida y las conversaciones un poco tontas...pero tiene algo, algo que te atrapa como. Es como una mujer que cuando la ves a primera vista no te llama la atención pero cuando la conoces te embelesa.
The Killer es la historia de un asesino free-lance con escrúpulos,una historia de amor y redención. El ensalzamiento de la amistad por encima de todas las cosas hasta llegar a una relación que casi podríamos catalogar de filogay.
Evidentemente, esta película bebe de la misma fuente de Sam Peckipah (y en menor medida de Dos hombres y un destino), pero visto desde sus rasgados ojos orientales.